ENVIOS A TODA ARGENTINA


Hola!
Soy Mari.
Escribo desde los ocho años… porque era eso o explotar.
Las palabras siempre fueron mi refugio, mi espejo
y mi forma de entender el mundo.
Escribo para sentir.
Para ordenar el caos.
Y a veces… para reírme de él.
Escribo para encontrarme, para perderme un rato, para recordar quién soy…
Me gusta observar lo cotidiano.
Los gestos.
Las escenas mínimas.
Eso que pasa todos los días y muchas veces se nos escapa.
Ahí encuentro historias, aprendizajes y conexiones.
Vivo entre cuadernos, afiches, hojas ...
Llenos de frases sueltas, ideas raras y desordenadas,
mapas con flechas que van para un lado y para el otro,
papeles y fibras de colores, Stickers, dibujos, palabras decoradas, post it y washi tapes..
La creatividad es mi oxigeno.
Escribo, actúo, invento dinámicas,
exagero mis propios dramas
y me río de mis días caóticos,
porque ahí también hay verdad.
Crear es mi manera de estar en el mundo.
Creo mientras hablo, cocino, camino,
creo mientras vivo.
Y todo termina en un cuaderno.
escribo pedacitos de mi vida cotidiana:
escenas simples, diálogos internos, pensamientos que aparecen mientras camino y que muchas veces no entiendo, frases inventadas, epifanías de madrugada, reflexiones que nacen en medio del ruido, descubrimientos, y también mis propios procesos internos, así como salen.
Me gusta escribir como hablo.
Con claridad, honestidad y sin disfraces.
Creo que la autenticidad no es un destino,
sino transitar la vida
como un borrador que se reescribe todos los días.
Acompaño a mujeres
a confiar en ellas mismas,
en lo que tienen para decir,
a reconocer su historia
y a recordar quiénes son.
Las acompaño a escribir
desde lo real.
Desde lo que sienten,
lo que les pasa
y la vida que están viviendo.
Porque la escritura no siempre pasa
frente a una computadora
ni en un cuaderno ordenado.
Sucede cuando escribís en una servilleta en un bar,
cuando caminás y una frase te atraviesa,
cuando te duchás y el vapor trae ideas,
cuando te despertás de madrugada
y escribís abajo de la sábana,
cuando cocinás, llorás, te reís
o estás por salir y algo pide ser escrito.
La escritura sucede
donde nadie espera que escribas.
Porque la vida también se escribe así.
Para mí, escribir no es producir.
Es entrenar presencia.
Es una escritura que camina conmigo.
No separo la vida de la escritura
ni la escritura del autoconocimiento.
Porque la escritura también sucede
cuando no estoy escribiendo:
cuando observo, respiro, siento, dudo, callo o me río sola.
No escribo historias.
Escribo porque todo lo que veo
me está contando la mía.
Y si algo de todo esto te resuena,
Quizás sea una invitación
a que recuerdes quién sos, escribiendo.

